Jabones

Artesanales

Hacer jabón es un arte, y aquí tienes todo para darle color, aroma y beneficios únicos a cada jabon. Desde bases hasta pigmentos y moldes, explora,
experimenta y diviértete en el proceso.

Empieza a crear jabones
que enamoran

Preguntas frecuentes

¡Menos de lo que piensas! Una base de glicerina, unas gotas de fragancia divina, un toque de colorante cosmético y un molde de silicona. ¿Quieres darle un toque extra? Añade arcillas, exfoliantes o flores secas. ¡Es tan fácil que hasta un niño podría hacerlo!

El jabón de glicerina es como el "modo fácil": derrites, mezclas y viertes. ¡Listo en menos de una hora! El jabón en frío es para los más aventureros: mezclas aceites con soda cáustica y esperas semanas a que cure. ¿Eres principiante? Empieza con glicerina. Tu paciencia te lo agradecerá.

¡Ah, las burbujas! Son como esos invitados inesperados en una fiesta. Aparecen cuando viertes la mezcla demasiado alto o rápido. Pero no te preocupes, un poco de alcohol rociado sobre la superficie las hará desaparecer. ¡Magia!

Solo las mejores para tu piel: fragancias cosméticas o aceites esenciales. Nada de perfumes baratos o esencias para velas. Tu piel merece lo mejor, ¿no crees?

Micas, pigmentos en polvo o líquidos específicos para jabones. Olvídate de los colorantes alimenticios: manchan la piel y se desvanecen. ¡Queremos colores que duren!

¡Por supuesto! Arcillas, Exfoliantes, extractos, aceites... La naturaleza es tu aliada. Añade lo que quieras y dale a tu jabón un toque único.

Si su aroma es fuerte, usaste demasiada fragancia. Si es débil, agregaste muy poca o la base estaba demasiado caliente. Ajusta las cantidades y añade la fragancia cuando la base esté tibia

¡Ah, el famoso "sudor" del jabón! Esas gotitas que aparece en la superficie es normal ya que glicerina, un humectante natural que atrae la humedad del aire. No es malo, pero si te molesta, simplemente envuelve tus jabones en film plástico para evitar que absorban humedad.

Si tus jabones quedan grasosos, es probable que hayas añadido demasiados aceites o mantecas.

Los grumos aparecen si la base se enfrió demasiado antes de verterla o si no mezclaste bien los ingredientes. Para evitarlo, trabaja con la base tibia y mezcla hasta que todo esté bien integrado. Si ya hay grumos, derrite el jabón y vuelve a intentarlo.